Amaneciendo

Amaneciendo
Luz del interior/Foto de Internet

viernes, 16 de enero de 2015

Canto vigésimo quinto











Amanece al dócil balanceo de las horas un espacio fértil
y la noche sostiene su sueño de bandejas con rodajas
de planetas, guitarras, bandurrias y laúdes, que rizan
hélices y espigas al son de la jota.
Manojos de nubes presas de redes.

¡ Si serán sólo paréntesis borrachos de satélites !

Advierte como quieras los límites del éxtasis.
Ahora que crece la madrugada y acaba junio con su sirena
de cordones, todavía en la luna de unos edificios alguna
familia conversa entre calma fresca, blanco y sola.
Tras algunas persianas bajadas, habitaciones con luz.
La noche es perfecta e inmaculada. En los garajes duermen
los dromedarios y trineos. Sobre el asfalto, una mariposa
disecada con brea entre los hilos de las alas.