Amaneciendo

Amaneciendo
Luz del interior/Foto de Internet

viernes, 2 de octubre de 2015

Canto segundo















Suspendido en una nave de luciérnagas descansa
mi sueño, tejido de carrizo y anea. Resbala en los tejados
una lluvia de alas y se eleva plácida mi alma serena, recién
encontrada en el florero de ojos de una ventana.

Soñaré con tu vientre de porcelana 

y los pechos apretados en la niebla clara.
La noche es más limpia, la noche es más noble,
 
la noche es más linda, vestida de orugas y hormigas...
Dejemos que se abran horizontes bajo el cielo
encendido por el recital


de las estrellas.

Se dilatan las pupilas de mi alma como el delta,
que rendido ante las grandezas del mar, le entrega sus aluviones.
Ahora la sombra nos ama y, en la orilla de la laguna, 
la lengua de los anfibios juega con nubes de insectos
 
a hacer burbujas...

En el seno de la noche, un espejo de arpegios pone
a los grillos en danza...


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